Tuvalu aspira a ser 100% renovable en 2020

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Es uno de los países más pequeños del mundo y podría desaparecer en las próximas décadas. El cambio climático no es un peligro futuro para Tuvalu, sino una realidad presente que devora sus cosechas e inunda sus campos. La subida del nivel del mar está afectando ya a este archipiélago de 12.000 habitantes situado a medio camino entre Australia y Hawai.

FUENTE – El Mundo – 20/07/09

Con una altitud máxima de apenas tres metros, es el candidato perfecto para acabar sumergido bajo el mar a poco que suban las aguas. No es de extrañar que le resulte urgente tomar medidas para evitarlo, y la solución adoptada por este pequeño reino ha sido la de convertirse en 100% renovable antes de 2020. Un objetivo difícil, pero no imposible. Y, sobre todo, necesario para una economía modesta que depende del petróleo importado de Nueva Zelanda.

En un panorama ideal, Tuvalu podría abastecerse únicamente de energías renovables mediante una diversificación de fuentes. Según explica a elmundo.es Enrique Soria, jefe de la división de energías renovables del CIEMAT, la energía solar, la eólica, la biomasa y los biocombustibles serían suficientes para mantener un archipiélago pequeño y poco habitado. Pero nada de esto sirve para el pequeño archipiélago: apenas tiene suelo cultivable, por lo que no se puede extraer biomasa, sus palmeras de aceite no bastan para producir las cantidades necesarias de biodiésel, y pueden pasar meses sin que sople el viento.

“El sol es la única fuente relativamente presente a lo largo de todo el año”, dice Johane Meagher, secretaria general de e-8, la fundación sin ánimo de lucro implicada en el proyecto solar de Tuvalu. Sin embargo, el sol sólo está durante el día.

El problema del almacenamiento

El mayor obstáculo a la aplicación de las energías renovables sigue siendo, hoy por hoy, su almacenamiento. Científicos de todo el mundo investigan la mejor forma de poder suministrar de manera continua y controlada una energía que proviene de fuentes incontrolables, como son el sol y el viento. Los paneles fotovoltaicos no reciben radiación de noche, o poca en días nublados, y los aerogeneradores se detienen en ausencia de viento. ¿Cómo garantizar un flujo constante?

Volviendo al escenario ideal, la electricidad de procedencia solar y eólica podría completarse con un stock energético de fondo: las centrales alimentadas por biocombustibles o biomasa. En caso de haber suficientes plantas oleaginosas, el biodiésel funcionaría como los combustibles tradicionales para mantener las centrales. En caso de haber abundante biomasa (restos agrícolas, por ejemplo), los pellets (pequeños cilindros con restos de materia vegetal comprimidos) alimentarían una especie de central térmica, similar a las actuales de carbón. Estas dos alternativas vendrían a garantizar el suministro energético cuando no pueden hacerlo el sol o el viento.

Pero en el caso de Tuvalu, las opciones son escasas. “La única forma de almacenar la energía solar sería mediante baterías”, continúa Meagher. Las baterías existen en la realidad como almacenes de electricidad solar, pero aún no se han desarrollado con las dimensiones suficientes como para satisfacer una demanda a gran escala. Aun así, los expertos consideran que, dado el tamaño tanto de las islas como de la población de Tuvalu, es posible que en los próximos años se logren los avances necesarios.

Hasta aquí, la teoría. Ahora, el pequeño país del Pacífico necesita financiar el proyecto. “Estamos buscando financiación entre los países del G-8, muchos de los cuales han contribuido ya”, comenta a elmundo.es Kausea Natano, ministro de Obras Públicas de Tuvalu. En el último año, la presencia europea -aunque no española, pese a ser una potencia solar- está suplantando a la asiática en Tuvalu. Ingenieros holandeses e italianos están estudiando las posibilidades reales, por pequeñas que sean, del viento y la biomasa como posibles fuentes energéticas. La ayuda exterior se antoja más urgente que nunca ahora que la escalada de precios del crudo está estrangulando la economía local.

En 2009, el e-8 donó una instalación de paneles solares que hoy decoran el estadio de fútbol de Funafuti, la isla-capital. Las placas fotovoltaicas actuales abastecen sólo un 5% de la electricidad consumida en Tuvalu, pero en opinión del ministro Natano han servido para sentar las bases para mostrar las posibilidades de la energía solar en su país y la efectividad de las ayudas recibidas.

El sistema solar actual, de 40 kilowatios, está conectado directamente a la red eléctrica local, donde se une a la electricidad generada mediante diésel en la única central del país. En poco más de una década, Tuvalu espera que ese 5% se convierta en un 100%.

Autor: T. Oshima

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