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El agujero en la capa de ozono reduce la absorción de CO2 atmosférico por parte del Océano Antártico

15/07/2009

Investigadores europeos han descubierto que el ozono influye en la capacidad del océano para actuar como sumidero de carbono, es decir, una reserva que absorbe y almacena el carbono procedente de otro segmento del ciclo del mismo.

FUENTE – Madri+d – 14/07/09

Los cuatro sumideros principales son la atmósfera, la biosfera terrestre, los océanos y los sedimentos. Los descubrimientos, publicados en la revista Geophysical Research Letters, ayudarán a mejorar los nuevos modelos informáticos desarrollados por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), dedicado a la evaluación de la información científica, técnica y socioeconómica necesaria para entender el riesgo que suscita el cambio climático antropogénico.

Los resultados forman parte del proyecto CARBOOCEAN («Evaluación de fuentes y sumideros de carbono en el mar»), financiado con 14,5 millones de euros mediante el área temática «Desarrollo sostenible» perteneciente al Sexto Programa Marco (6PM) de la UE. CARBOOCEAN se dedicó a «la reducción de las inconsistencias existentes en la cuantificación de los flujos netos anuales de dióxido de carbono (CO2) que se producen entre el aire y el agua en un factor de dos en relación a los océanos mundiales y de cuatro en lo referente al Océano Atlántico».

En este último estudio, investigadores procedentes de tres laboratorios franceses utilizaron simulaciones originales para demostrar que el agujero de la capa de ozono reduce la absorción de carbono atmosférico por parte del Océano Antártico y contribuye a aumentar la acidez oceánica.

Las actividades humanas ejercen un impacto directo en los niveles de CO2 atmosféricos, y estos contribuyen al calentamiento global. El Océano Antártico, que absorbe anualmente casi el 15% del carbono antropogénico, es uno de los sumideros de CO2 atmosférico más importantes, pero su efectividad se encuentra en declive. Los investigadores descubrieron que los modelos climáticos utilizados hasta la fecha no han reflejado la situación de saturación en la que se encuentra el sumidero de carbono del Océano Antártico.

Oceanógrafos, climatólogos y modelizadores informáticos unieron esfuerzos para desarrollar un modelo que simulara de forma más precisa la capacidad del Océano Antártico de funcionar como sumidero de carbono. El equipo basó sus evaluaciones en el modelo del binomio océano-atmósfera del Instituto Pierre Simon Laplace (IPSL, Francia). Este modelo ha integrado el ciclo del carbono e incorporado los cambios en la concentración de ozono estratosférico de los últimos 34 años, según informaron los investigadores.

«Las simulaciones obtenidas con este modelo reproducen de forma precisa las observaciones oceánicas obtenidas sobre el terreno durante los últimos años», explicó el Dr. Nicolas Metzl, investigador del Laboratoire d’Océanographie et du Climat: Expérimentation et Approches Numériques (LOCEAN/IPSL).

El estudio hizo hincapié en dos fenómenos principales relativos al Océano Antártico: la reducción considerable de la absorción de CO2 y el crecimiento más rápido de la acidificación de las aguas oceánicas más septentrionales. Según el equipo, de 1987 a 2004 los océanos dejaron de absorber cerca de 2.300 millones de toneladas de carbono, lo que equivale a un descenso relativo de casi una décima parte del carbono oceánico absorbido a escala mundial, añadieron.

Además, el estudio mostró que los modelos climáticos actuales han sobrestimado la absorción de carbono y subestimado la acidificación de los océanos. El ozono deberá tenerse en cuenta en los modelos futuros, afirmaron los investigadores, quienes añadieron que de este modo se mejorarían las predicciones sobre el clima.

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Massachusetts Proposes Master Plan for Ocean Energy Development

02/07/2009

The draft plan covers how the state would plan and oversee all sorts of projects located within the state waters, including wind, tidal and wave farms.

FUENTE – GreenTech Media – 01/07/09

Massachusetts released a draft of a plan Wednesday that would govern the permitting and management of projects such as tidal and wave energy farms.

Touted by the state as the first comprehensive ocean management plan in the country, it aims to support renewable energy and other industrial operations in the state waters while taking care to protect marine resources, the state said (see management plan website).

But creating a management plan would help to ensure a more careful planning and permitting process. Other states might follow Massachusetts’ step as more renewable energy project developers express an interest in building wind and ocean power farms up and down the Atlantic and Pacific coasts.

The federal government also has taken steps to set up the regulatory framework, especially because the current administration is keen on promoting renewable energy production and job creation.

Earlier this year, the Department of Interior and the Federal Energy Regulatory Commission settled a dispute over their authorities to permit and oversee energy projects on the outer continental shelf.

Last week, the Interior Department issued the first ever leases for wind energy exploration on the outer continental shelf (see Feds Issue First-Ever Offshore Wind Leases).

Generating energy from ocean currents holds a lot of promise, but it also faces many technical and financing challenges. Companies that are developing ocean power technologies are largely in the pre-commercial stages (see Pelamis Wave Machines Cranking Hundreds of Kilowatts, Pre-Crisis and California Sinks Its First Wave Project).

Creating the management plan would yield maps and studies showing sensitive habitats that would require protection, as well as sites that are suitable for energy projects.

The state is now collecting public comments on the plan, and hopes to finalize it by the end of the year.

Author: L. Wang

Los altos niveles de CO2 en el mar causan deformidades en los peces

30/06/2009

¿Quién no recuerda el famoso pez con un tercer ojo que aparece en la serie de animación Los Simpsons? La deformidad del animal, una crítica a las malas prácticas medioambientales, es obviamente una ficción, pero está más cerca de la realidad de lo que creemos.

FUENTE – madri+d – 26/06/09

Hasta el momento, los científicos sabían que el aumento de los niveles de dióxido de carbono en el océano afecta de forma negativa a las criaturas marinas que forman conchas y corales, pero un nuevo estudio ha demostrado que el daño va más allá. Investigadores del Scripps Institution de Oceanografía de la Universidad de California, en San Diego (EE.UU.) han demostrado por primera vez que el CO2 puede afectar a la estructura corporal de los peces. En concreto, a la forma de sus oídos.

Los investigadores, cuyo estudio aparece en el último número de la revista Science, expusieron un número de peces a un alto nivel de dióxido de carbono. Los ejemplares sufrieron un crecimiento anormal en sus otolitos, los huesos del oído. Estos otolitos sirven a los peces para una función fundamental, ya que les ayuda a la orientación y el sentido de aceleración. Además, también son útiles para los científicos, ya que se desarrollan en capas y, como ocurre con los anillos de los árboles, permite conocer la edad de los peces.

EFECTOS NOCIVOS

Los investigadores partían de la hipótesis de que los otolitos de las jóvenes lubinas blancas que crecen en aguas con altas emisiones de dióxido de carbono podrían crecer más lentamente que los de los ejemplares que habitan aguas marinas con niveles normales de CO2. Sorprendentemente, descubrieron que la situación era la contraria. Los peces de aguas más contaminadas tenían los otolitos «significativamente» más grandes, aunque el tamaño de su cuerpo permaneció igual.

«Desconocemos hasta qué punto esto resulta perjudicial para el comportamiento o la supervivencia de los peces -ha señalado el profesor David Checkley, autor principal del estudio-, pero cualquier cosa que se aparta de la normalidad es una anomalía y las anomalías tienen el potencial de tener efectos nocivos». Los investigadores pretenden ampliar sus estudios para comprobar si estas deformidades se producen en otras especies, localizar el mecanismo físico que causa el crecimiento del otolito y conocer cómo la anomalía influye en la vida de los peces. La investigación resulta importante por el aumento de los niveles de dióxido de carbono en el mar debido a actividades humanas, en particular por la quema de combustibles fósiles.

Autor: Judith de Jorge

América sufrirá los efectos más dramáticos del aumento de los océanos

09/04/2009

Expertos reunidos en Copenhague advierten de la vulnerabilidad de todo el continente

FUENTE – Tendencias21 – 09/04/09

Norteamérica y Sudamérica están en peligro por los efectos del calentamiento global sobre el nivel del mar. Las zonas del Caribe, México, y Ecuador son las consideradas como de mayor riesgo, al igual que Nueva York y Florida, en los Estados Unidos. Teniendo en cuenta la densidad de población y el turismo que estas áreas suelen albergar, el peligro potencial es enorme. La economía de estos países también se verá afectada, en sectores como el de la agricultura o la industria pesquera. Los especialistas advierten de la urgencia de tomar medidas, ya que se calcula que hoy día 600 millones de personas viven en áreas que corren peligro de ser inundadas.

Los expertos en cambio climático de Norteamérica y de Sudamérica están cada vez más preocupados por las devastadoras implicaciones que tendrá la subida del nivel del mar para el continente. 

Tal y como se explica en un artículo publicado por la BBC, la cosa no es para menos ya que estudios recientes señalan que el norte y el sur de América -que se habían visto como áreas menos vulnerables que otras del planeta (Vietnam o Bangla Desh, por ejemplo) frente a la amenaza del aumento de los océanos- ahora se contemplan como las de mayor peligrosidad. 

En el último Congreso Científico Internacional sobre Cambio Climático -celebrado el pasado mes de marzo en Copenhague, y al que asistieron más de 2.000 personas, con 1.600 contribuciones de investigadores de más de 70 países- saltaron las alarmas: América está en peligro. 

Más de un metro en 2100 

En concreto, los especialistas apuntan a partes del Caribe, México, y Ecuador como las de mayor riesgo. Por otro lado, la ciudad de Nueva York y las áreas del sur de Florida también se encontrarían en una situación comprometida, si se cumplen las peores expectativas. 

En 2007, el informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) señalaba que los niveles de los océanos podían aumentar entre 18 y 59 centímetros para finales de este mismo siglo. 

Sin embargo, los expertos reunidos en Copenhague consideran que este aumento será mucho mayor: de un metro o más, aún cuando las emisiones de gases de efecto invernadero se redujesen. 

Este aumento cambiará “irreversiblemente la geografía de las zonas costeras de Latinoamérica”, declaró para la BBC el especialista en la materia Walter Vergara, que en 2007 preparó ya un informe sobre el tema para el Banco Mundial. 

Según Vergara, “el aumento de un metro del nivel de los océanos supondría la inundación de las costas de Guyana, donde se localiza el 70% de la población y el 40% de las tierras de cultivo del país. Esto supondría una reorganización general de su economía”. 

Efectos humanos y económicos 

A los expertos también les preocupan los humedales de las costas del Golfo de México, que quedarían devastados por el efecto de la subida del nivel del mar, así como el Caribe mexicano, las islas caribeñas, las Bahamas, las Guayanas, Guayaquil (en Ecuador) o Jamaica. 

Considerando la densidad de población que presentan estas áreas, por turismo y por habitantes, la situación es aún más preocupante. 

Por ejemplo, según un estudio de ONU-Habitat (el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos) llevado a cabo en 2008, en la mayoría de las islas del Caribe el 50% de la población vive dentro de un área de dos kilómetros desde la costa hacia el interior, por lo que cualquier subida del nivel del mar les afectaría directamente. 

Desde la perspectiva económica, el ejemplo sería Ecuador, un país cuyo principal pilar económico es la industria pesquera, que también se vería en peligro por este fenómeno climático. 

Por esta razón, Ecuador estaría entre los 10 países que más podrían sufrir el aumento de los océanos. En este grupo de 10 también estarían Argentina, México o Jamaica, por los daños que dicho aumento causaría en la agricultura. 

Cambios en la Circulación Meridional Atlántica 

Por otro lado, los especialistas advierten de que Nueva York y Florida sufren un peligro extra: el calentamiento global está afectando a la llamada Circulación Meridional Atlántica (AMOC), que es un componente esencial del sistema climático de la Tierra, y que consiste en un flujo de agua salada que se desplaza hacia el norte en las capas superiores del Atlántico, y en un flujo de agua fría que se desplaza hacia el sur, por el fondo del Atlántico. 

Este sistema de corriente oceánica transporta una cantidad sustancial de calor desde los Trópicos y el Hemisferio Sur hacia el Atlántico Norte, donde el calor se transfiere a la atmósfera. Si se produjeran cambios en dicho sistema, habría un impacto importante en muchos aspectos del sistema climático global. 

En la actualidad, los especialistas creen que es muy posible que la fuerza de AMOC disminuya aproximadamente un 30% durante este siglo como consecuencia del aumento de la presencia de gases de efecto invernadero en la atmósfera. 

Este cambio ocasionaría un aumento extra del nivel del océano, que no afectaría a las ciudades costeras de Sudamérica pero sí a Nueva York y al estado de Florida, en Estados Unidos. En concreto, según un estudio del científico Jianjun Yin, de la Florida State University, el nivel del mar en Nueva York y Florida podría sufrir un aumento extra de 20 y 10 centímetros respectivamente, como consecuencia de este fenómeno. 

600 millones de personas en peligro 

Según se explica en un comunicado emitido por la Universidad de Copenhague, organizadora del encuentro, las últimas mediciones con satélites realizadas han demostrado que el nivel del mar ha continuado aumentando a una media de tres milímetros al año, desde 1993, como consecuencia del derretimiento de los glaciares de montaña y del hielo de Groenlandia y de la Antártica. 

Este proceso de derretimiento de los polos se ha acelerado en la última década y, como consecuencia, también la velocidad a la que crece el mar. 

Según los científicos, a menos que se tomen acciones urgentes y significativas de mitigación, el clima cruzará un límite durante el siglo XXI que llevará al mundo a un aumento del nivel del mar que puede alcanzar varios metros. 

El impacto de este aumento, incluso en las proyecciones menos alarmistas, sería muy grave: el 10% de la población mundial -600 millones de personas- vive actualmente en áreas que corren peligro de ser inundadas.

 

Autor: Y. Martínez

North West Tidal Barrages Could Provide 5% Of UK’s Electricity

26/03/2009

 

Engineers at the University of Liverpool claim that building estuary barrages in the North West could provide more than 5% of the UK’s electricity.

uk

FUENTE – ScienceDaily – 25/03/09

Researchers, working in collaboration with Proudman Oceanographic Laboratory, examined ways to generate electricity from tidal sources of renewable energy in the Eastern Irish Sea. The study showed that four estuary barrages, across the Solway Firth, Morecambe Bay and the Mersey and Dee estuaries, could be capable of meeting approximately half of the North West region’s electricity needs.

Funded by the Northwest Regional Development Agency, the team investigated different types of tidal power, including barrages – which run from one bank of an estuary to another and guide water flow through sluices and turbines – using advanced two-dimensional computational modelling. They found that the most effective mode of generating electricity was ‘ebb generation’, which involves collecting water as the tide comes in and releasing the water back through turbines once the tide has gone out.

The barrages would provide substantial sea defence, as well as flood alleviation, by draining the estuary following heavy rainstorms. Electricity generation could also help to achieve the UK’s CO2 emission reduction targets.

Professor Richard Burrows, from the Maritime Environmental and Water Systems Research Group, in the University’s Department of Engineering, said: “With concerns mounting over the UK’s future energy provision it will soon become paramount that all sources of renewable energy are fully developed. Unlike the wind, tides are absolutely predictable. The geographical location of the UK, and the seas that surround it, provide a great platform for marine renewable sources.

“The best places to harness tidal power at meaningful scales are areas with a high tidal range such as estuaries. Tidal barrages would alter the natural motion of an estuary’s flow as the sea level changes, usually by holding back the water at high tide and then releasing it when the tide has subsided. This water level difference across the barrage is sufficient to power turbines for up to 11 hours a day, and, in terms of the four North West barrages, the energy extracted could equate to 5% of the UK’s electricity generation needs.”

Joe Flanagan, Head of Energy and Environmental Technologies at the Northwest Regional Development Agency (NWDA) said: “The NWDA is pleased to have supported this project, which has provided an important stimulus to the concept of tidal power in England’s Northwest. There are a variety of groups and individuals promoting a number of schemes in the region, which have now been brought together under the Northwest Tidal Energy Group. 

“Building on the work of the Liverpool team, I expect that a number of more detailed feasibility studies of individual schemes will be undertaken in the near future.  Although most of the focus for tidal energy has been in the Severn estuary I would welcome the UK’s first major tidal scheme here in the Northwest.”

Dr Judith Wolf, from the Proudman Oceanographic Laboratory, added: “The problem with renewable energy generation is that it is intermittent; electricity can only be generated in line with the tidal flow. However the tide arrives in the North West around four hours after the Severn, where plans to build a barrage of similar scale are currently underway, so together they could increase the number of daily generation hours. In the future, other tidal energy schemes around the UK coast could extend the generation window.”

The research was funded by the North West Development Agency through the Joule Centre.

Un sistema aprovecha la diferencia de temperatura oceánica para generar electricidad

09/03/2009

Fue ideado originalmente para alimentar vehículos robotizados subacuáticos

turbinas

FUENTE – Tendencias 21 – 09/03/09

Ingenieros del Jet Propulsion Laboratory, que pertenece a la NASA, han aplicado un sistema de generación de energía ideado originalmente para alimentar a vehículos robóticos subacuáticos para producir energía a gran escala aprovechando las corrientes marinas. Para ello, sacan partido de la diferencia de temperatura que hay en los océanos. Esa diferencia de temperatura hace que un determinado fluido se expanda produciendo una gran presión. Esa gran presión es aprovechada, entonces, para generar energía en la costa en un planta hidroeléctrica. La gran ventaja de su sistema, según ellos, es que elimina los elementos eléctricos sumergidos, sujetos a corrosión, y que la energía hidráulica presurizada puede ser almacenada y usada para generar electricidad en función de la demanda energética. 

Los mismos investigadores de la NASA que ya desarrollaron un nuevo sistema para proporcionar energía a vehículos robóticos acuáticos piensan ahora que una tecnología derivada de ésta podría convertir energía de los océanos en energía eléctrica a gran escala. Los investigadores esperan que esta energía limpia y renovable producida a partir del movimiento de los océanos y ríos pueda, potencialmente, cubrir parte de las necesidades de electricidad del mundo. 

Hay en la actualidad muchos sistemas diferentes para usar el movimiento del agua para generar energía. Las plantas hidroeléctricas, por ejemplo, son la fuente de energía más estable y barata. Estas plantas aprovechan la gran diferencia de presión hidrostática entre la superficie del agua tras una presa y las turbinas. Esta diferencia de presión puede ser aprovechada para generar energía. El problema de este sistema es que la producción de energía es limitada, ya que la mayor parte de los ríos de nuestro planeta ya tienen presas. 

Otras tecnologías han sido y están siendo desarrolladas para convertir la energía de las corrientes oceánicas, de las olas o de los ríos en otra fuente de energía llamada hidrocinética. Muchos de estos sistemas de energía hidrocinética usan turbinas subacuáticas, similares a las de los molinos de viento. Las corrientes oceánicas o las olas hacen girar las turbinas, que generar electricidad que puede ser transferida por cable hasta la costa. 

El ingeniero del Jet Propulsion Laboratory, perteneciente a la NASA, Jack Jones y el científico Yi Chao, han diseñado un nuevo tipo de sistema hidrocinético subacuático. Éste usa el movimiento del agua para generar un líquido a gran presión en lugar de electricidad. Ese líquido es después transportado a la costa y usado para producir la electricidad en tierra firme. 

Vehículos robóticos 

Este sistema es una derivación de otra investigación que trataba de encontrar un modo de alimentar de energía vehículos robóticos subacuáticos. La mayor parte de estos vehículos funcionan con baterías, por lo que tienen que ser recuperados para ser recargadas. 

En este proyecto, a Jones se le pidió que desarrollara un modo de usar las diferencias de temperatura en el océano para alimentar sumergibles. Previamente, este ingeniero ya había desarrollado globos controlados térmicamente para misiones en Venus, Marte y Titán. Jones se unió a Chao, que usa planeadores submarinos para su investigación oceanográfica. “Me di cuenta de que podíamos alargar la vida de estos vehículos recolectando energía del océano”, comenta Chao en un comunicado. 

Jones y Chao diseñaron un sistema que aprovechaba las ventajas en los cambios de temperatura para crear un fluido a alta presión que puede ser usado para generar energía. “El truco era encontrar una sustancia especial que cambiara de estado, de sólido a líquido, al mismo tiempo que la temperatura en el mar cambia de frío a caliente”, dice Chao. “Cuando el material se funde, se expande, comprimiendo un tubo central donde se almacena otro líquido. Este líquido, en ese momento a gran presión, se usa para generar electricidad y cargar la batería (de esos vehículos) bajo el agua”. 

Jones y Chao están desarrollando un prototipo de vehículo subacuático alimentado con este nuevo sistema. Empezarán a hacer test en el Océano Pacífico este otoño. 

Mientras trabajaban en este proyecto, los investigadores se dieron cuenta de podían emplear el mismo concepto para producir electricidad gracias a los océanos del mundo y a gran escala. 

En la costa 

Al mismo tiempo que el agua hace girar las palas de las turbinas bajo el agua, la velocidad de rotación de los rotores se podría incrementar a través de una caja de cambios, lo que permitirá bombear el fluido. Entonces, ese fluido, podría ser transportado a través de turbos flexibles a una tubería mayor y, desde ahí, a una planta hidroeléctrica situada en la costa. 

“La mayor ventaja de este diseño”, dice Jones, “es que elimina todos los componentes eléctricos sumergidos, que están sujetos a corrosión”. Además, las turbinas subacuáticas usadas en la actualidad transfieren la energía que generan hacia la superficie gracias a cables eléctricos. Estos cables son caros, difíciles de mantener e incluso peligrosos. Estos problemas se dan en otros sistemas hidrocinéticos que ya funcionan en el mundo. 

“El sistema propuesto combina un diseño resistente a la corrosión con el sistema menos costoso de generación de energía en tierra (la hidroeléctrica)”, dice Jones. 

Otra de las ventajas, según sus creadores, es que la energía hidráulica presurizada puede ser almacenada y usada para generar electricidad en función de la demanda energética. Los sistemas energéticos más respetuosos con el medio ambiente tienen en común que generan energía de manera intermitente. 

Este tipo de sistemas de transferencia de energía hidráulica puede ser aplicado a muchos tipos de energía hidrocinética, desde los ríos, pasando por las olas oceánicas o las corrientes marinas. 

 

Autor: R. Morales

El cambio climático va más rápido de lo que se pensaba

17/02/2009

El cambio climático, si no se toman medidas efectivas para atenuarlo, será más rápido y más intenso de lo previsto por el último informe de evaluación de los científicos de Naciones Unidas (el IPCC), que se presentó a principios de 2007.

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FUENTE – MADRI+D – 16/02/09

Dicho informe era demasiado prudente o conservador, a la vista de las investigaciones más recientes sobre el calentamiento global. Es la conclusión de varios expertos, varios de ellos miembros del IPCC, durante la reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS), que se celebra en Chicago. Las temperaturas pueden subir entre 2 y 11,5 grados centígrados de aquí a final de siglo, y no entre 1,1 y 6,4 como indicaba el cuarto informe del IPCC, el AR4. “Ahora tenemos datos que muestran que entre 2000 y 2007, las emisiones de gases de efecto invernadero se incrementaron mucho más rápidamente de lo que esperábamos, sobre todo debido a los países en vías de desarrollo, como China e India, que han tenido un enorme crecimiento de la producción eléctrica casi toda basada en el carbón”, explicó en Chicago Chris Field, de la Universidad de Stanford (EE.UU.) y uno de los responsables del próximo informe del IPCC, que se emitirá en 2014 y que” indicará un calentamiento muy superior para el futuro”, afirmó.

Si la tendencia actual no cambia, el aumento de las temperaturas supone un alto riesgo de incendio en las selvas tropicales y de fusión de extensas zonas de la tundra ártica, emitiéndose en ambos casos miles de millones de toneladas de gases de efecto invernadero que pueden a su vez, aumentar las temperatura global y generar un círculo vicioso, una espiral incontrolada de causa-efecto hacia finales de siglo, explicó Field. “Hay que evitar sobrepasar el límite a partir del cual la emisión masiva de gases de efecto invernadero empiece a marchar con piloto automático”.

En una sesión científica dedicada a los avances científicos sobre cambio climático desde el AR4, Anny Cazenave, del Centro Nacional de Estudios Espaciales (Toulouse, Francia), explicó que las recientes y más precisas medidas sobre el océano global realizadas desde satélites indican que el nivel del mar esta subiendo, como media, unos 3 milímetros al año, es decir, el doble que en el siglo XX. Pero hay zonas, como el Pacífico Occidental, el Océano Antártico y el Sur de Groenlandia, donde la subida registrada es ya tres veces superior, con un centímetro al año.

Además de las selvas tropicales, otro almacén vital de dióxido de carbono en el planeta es el océano. Field explicó que el calentamiento, según estudios recientes, genera aumento de los vientos, como se registra ya en el océano meridional. El viento desplaza la capa superficial de agua y emerge agua más saturada de CO2, lo que limita su capacidad de absorción. Este es un segundo acelerador del calentamiento, explicó el científico de Stanford.

Un tercer factor determinante es la fusión del permafrost en la tundra ártica, que emitirá ingentes cantidades de CO2 almacenado en materia orgánica que ha estado ahí congelada desde hace miles de años. “Las nuevas estimaciones del total de CO2 retenido en el permafrost es del orden de un billón de toneladas (ojo, esta traducido, son mil millones americano)”, apuntó Field. “En comparación, la cantidad total de CO2 emitida por la utilización de combustibles fósiles desde el inicio de la revolución industrial es de unos 350.000 millones de toneladas”. Se sabe ya que el Ártico está fundiéndose mucho más rápidamente que cualquier otro lugar del planeta y que las plantas congeladas son mucho muy susceptibles a la descomposición al fundirse la tundra, así que este factor también genera un ciclo vicioso de más emisiones, mas calor, más fusión de zonas heladas, más emisiones, etcétera; destacaron los científicos en Chicago. “Estos factores de retroalimentación en la tundra y en las selvas tropicales nos e tuvieron en cuenta en detalle en el último informe del IPCC porque no se comprendían a fondo en su momento”, advirtió Field. “En resumen: ahora sabemos que si no se toman medidas efectivas, el cambio climático va a ser mayor y más difícil de afrontar de lo que pensábamos”.

 

Autor:   Alicia Rivera 

Los océanos se quedarán sin oxígeno si no se frena el empleo de combustibles fósiles

26/01/2009

Investigadores de Dinamarca han demostrado que grandes extensiones de los océanos se quedarán sin oxígeno y que la vida de peces y crustáceos estará en peligro si las emisiones de gases de efecto invernadero antropogénicas no se reducen de forma considerable. El estudio se ha publicado en la revista Nature Geoscience. 

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FUENTE – CORDIS – 26/01/09

Los científicos emplearon un modelo informático desarrollado en el DCESS («Centro Danés de las Ciencias del Sistema Terrestre») que analiza cambios globales que se adentran hasta 100.000 años en el futuro. El modelo DCESS contiene módulos de la atmósfera, el océano, los sedimentos oceánicos, la biosfera terrestre y la litosfera. De acuerdo con lo publicado en el estudio, reproduce «las evoluciones observadas desde 1765 sobre medidas climáticas entre las que se incluye el calentamiento de la atmósfera y los océanos, el contenido de gases de la atmósfera y la absorción de CO2 por las biosferas oceánica y terrestre». 

Se evaluaron dos proyecciones relativas a emisiones planteadas por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC): la primera con un aumento de temperatura moderado (3 grados centígrados) y la segunda con un aumento grande (4,8 grados centígrados). Ambas simulaciones depararon una pérdida de oxígeno en los primeros quinientos metros de profundidad del océano, debido en gran medida al calentamiento de la capa superficial. 

También cabe destacar la disminución de la circulación que tiene lugar en las aguas profundas, por la cual se arrastran las aguas superficiales oxigenadas hasta las profundidades oceánicas. La proyección en la que se supuso una cantidad elevada de emisiones predijo «una grave desaparición del oxígeno oceánico a largo plazo» y dejó claro que las zonas del océano con condiciones subóxicas, las cuales carecen de peces y otras criaturas de mayor tamaño, se expandirán tanto si la temperatura sube 3 como 4,8 grados centígrados. 

«Hemos descubierto que se producirá una pérdida de oxígeno considerable y prolongada y una expansión de las zonas de mínimo contenido de oxígeno incluso en las proyecciones relativamente moderadas […] con respecto a las emisiones con un intercambio oceánico constante», se lee en el estudio. «La reducción de oxígeno prevista tendrá efectos negativos a escala mundial en el medio ambiente marino. Las poblaciones de peces evitarán expandirse hacia las regiones hipóxicas y la mortalidad se hará más frecuente en la plataforma y el talud continental.» 

Las observaciones realizadas en los océanos ya indican que las áreas subóxicas se expanden con el calentamiento de la atmósfera y del océano. En relación con esta y otras observaciones que apoyan esta posibilidad, el modelo predice que el volumen de las zonas subóxicas aumentará de tres a siete veces su tamaño. 

Los autores explican que, al expandirse las zonas subóxicas, el espacio es ocupado por microbios y plancton. Esto provoca una transición hacia los fijadores de nitrógeno, lo que, en palabras de los investigadores, provocará probablemente grandes e impredecibles cambios en la estructura y productividad de los ecosistemas oceánicos que tendrán graves consecuencias. 

Las conclusiones del estudio son simples: «Sería necesaria una menor emisión de combustibles fósiles para limitar la pérdida de oxígeno que ya se está produciendo y sus negativos efectos a largo plazo.» 

Se atribuyen al agotamiento extremo del oxígeno oceánico algunos de los mayores fenómenos de extinción en la historia de la Tierra, incluyendo el más importante de ellos, ocurrido hace 250 millones de años.

Un barco sembrará el mar de hierro para que absorba más CO2

22/01/2009

Uno de los buques oceanográficos más avanzados del mundo, el alemán Polarstern, acaba de llegar a una zona del suroeste del océano Atlántico para iniciar el mayor experimento realizado hasta la fecha de fertilización de las aguas con hierro como posible medio de lucha contra el cambio climático. 

FUENTE – El País-Futuro – 21/01/2009 

 

Se trata de comprobar con garantía científica cómo afecta al crecimiento del fitoplancton (diminutas algas unicelulares) y a sus consecuencias el vertido de seis toneladas de sulfato de hierro en polvo (como el que se vende como abono para plantas) en un área de 300 kilómetros cuadrados. “Inspeccionaremos uno de los remolinos de esta región para decidir si es adecuado para hacer el estudio”, explicó desde el barco Victor Smetacek, codirector científico de la expedición. El experimento está diseñado para hacerse en un remolino.


fitoplancton

 

El fitoplancton no sólo representa la base de la alimentación de la vida marina, sino que también desempeña un papel clave en la fijación o absorción del dióxido de carbono (gas de efecto invernadero) presente en la atmósfera. Si el hierro induce la proliferación de las algas y éstas absorben más dióxido de carbono, la fertilización del agua sería una forma de lucha contra el calentamiento global.

Ante los intentos de hacer experimentos descontrolados de este tipo, con fines comerciales, dos tratados internacionales -el Convenio de Londres y la Convención sobre la Diversidad Biológica- pidieron en 2008 más investigación sobre los procesos implicados. Con el experimento Lohafex (loha es hierro en hindi), en el que participan biólogos, químicos y físicos, se intentará comprender mejor el complejo papel de los ecosistemas marinos en el ciclo del carbono. Se estudiará en detalle, con instrumentos avanzados, el desarrollo y el impacto ambiental de la proliferación del fitoplancton y dónde termina el carbono que se hunde con la biomasa planctónica hacia el océano profundo.

A bordo del Polarstern, de 120 metros de eslora, van 48 científicos, de los cuales 30 son indios, ya que Lohafex se enmarca en un acuerdo de colaboración entre instituciones científicas de la India, Europa y Chile firmado el 30 de octubre de 2007 en Nueva Delhi.

Luis Laglera y Regino Martínez son los dos investigadores españoles (del Imedea) que forman parte de la expedición. Es la primera vez que trabajan en un experimento así. Según comenta Laglera desde el barco (a 52 grados sur y 27 oeste), el viaje ha sido tranquilo hasta ahora, y ellos se van a encargar de la toma de muestras y medida de la concentración de hierro disuelto, así como de medir compuestos orgánicos volátiles.

En aguas más al sur que las actuales se han realizado ya cinco experimentos de fertilización con hierro en los últimos ocho años, que han abarcado zonas mucho más pequeñas. En ellos se indujo un aumento del plancton similar al que produce el hierro contenido en el polvo atmosférico continental al caer en el mar o un iceberg que se derrite (en el que previamente se ha estado depositando polvo). Los resultados hacen creer a los científicos que el actual no producirá un impacto ambiental peligroso.

“Hemos elegido una zona más productiva que las anteriores porque queremos estudiar el impacto de la fertilización en una comunidad de plancton diferente”, explica Smetacek. “Hay más krill [diminutos crustáceos] y también más ballenas, focas y pingüinos, que se alimentan de krill”. En parte, el experimento pretende averiguar si el gran declive observado en el krill desde que las ballenas azules fueron diezmadas hace unas décadas en esta zona está relacionado con esta reducción o se debe sólo al calentamiento global. Smetacek cree, y así lo ha publicado en español, que las ballenas ejercían un papel de abono, manteniendo una continua disponibilidad de hierro para el plancton en las aguas superficiales.

La expedición se puede seguir en la página web del Instituto Alfred Wegener de Alemania, que la coordina junto al Instituto Nacional de Oceanografía de la India. Tras 45 días de trabajo, el barco oceanográfico se dirigirá a Punta Arenas, en Chile, donde tiene previsto atracar el 17 de marzo próximo.

Autor:   Malen Ruiz de Elvira