Las manchas del Sol

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No todo reluce en la energía solar. Plantas sin permisos y daños a zonas naturales oscurecen su desarrollo.

FUENTE – El País – 18/07/09

Algunos estudios calculan que si en el desierto del Sahara se aprovechara la energía solar que recibe un recuadro del tamaño de Andalucía, se produciría electricidad suficiente para abastecer al planeta. En Europa hay pronósticos que auguran que la energía solar fotovoltaica instalada dentro de sus fronteras podría suministrar el 12% de la demanda eléctrica en 2020. Y es que la implantación de tecnologías de aprovechamiento energético directo del Sol es necesaria para apartarnos de un modelo sucio y dependiente, basado en combustibles fósiles, y alcanzar otro más limpio y autónomo, basado en fuentes renovables. Pero no a cualquier precio.

Sospechas fundadas de fraude y crecimiento disparatado en la fotovoltaica, riesgo de impactos negativos sobre el entorno en la termosolar y leyes que no se aplican como es debido proyectan algunas sombras, lo que desfigura la imagen renovable de la energía solar. Para recomponerla, debe demostrar que es sostenible en todos los ámbitos: ambiental, social y económico.

La patronal del sector fotovoltaico confirmaba recientemente que España se convirtió en 2008 en líder mundial per cápita en este campo, por delante de Alemania y Luxemburgo, con 75,19 w/habitante; y en potencia instalada (2.661 MW), superando también a Alemania y Estados Unidos. Pero para la Asociación de la Industria Fotovoltaica (Asif), el crecimiento del 385% con respecto a 2007 supuso “un salto, fruto de numerosos factores internos y externos, que no se produjo de modo sostenible”. La valoración negativa del término sostenible hace referencia a una evolución desmesurada que propició que se arrimaran a la fotovoltaica personas y empresas que, más que apostar por las energías renovables, buscaban beneficiarse de subvenciones y de las primas por kilovatio hora (kW/h) producido.

La Comisión Nacional de la Energía (CNE) tiene en marcha un proceso de inspección de las plantas instaladas el año pasado en España. El mutismo es absoluto por parte de este organismo dependiente del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, pero en el avance que dio a finales del año pasado quedaba palpable que las cosas no se habían hecho bien. De 30 instalaciones inspeccionadas, sólo 13 recibían el calificativo de correctas. El resto presentaba hasta tres incidencias por planta, entre las que figuran la inexistencia de conexión a la red para evacuar la electricidad producida por las placas, la falta de permiso de la compañía eléctrica para realizar el enganche, una menor potencia instalada con respecto a la declarada o la existencia de postes de apoyo para los paneles en los que no había uno solo de éstos. La mala conciencia de algunos propietarios provocó, incluso, que se obstruyera la labor de los inspectores de la CNE en una de las plantas de 2 MW en Murcia. La CNE no ofrece datos sobre los propietarios y localización exacta de las plantas para mantener la confidencialidad de la inspección.

En nueve instalaciones se comprobó que todo estaba correcto, excepto la fecha de vertido a la red, que era posterior al 30 de septiembre de 2008. Este dato es importante, ya que es la fecha de corte que se estableció para que una instalación estuviera regulada por el nuevo real decreto que deja en 500 MW anuales la potencia que se puede instalar y exige unas condiciones más duras a los promotores. La nueva regulación, unida a la crisis general, supuso un efecto traumático para la industria fotovoltaica, con la pérdida de hasta 25.000 empleos, según cifras aportadas por Asif, pero existe la impresión general de que algo tenía que ocurrir para controlar el desbarajuste.

Las comunidades autónomas, impulsoras junto a los ayuntamientos de muchas de estas plantas (algunas, vendidas a diario como las más grandes de España), también han iniciado procesos de inspección, pero los resultados no cuadran con los de la CNE. En Castilla-La Mancha, con un 73% inspeccionado a principios de año, sólo se detectaron incumplimientos en cuatro plantas; y en Extremadura, con un 15%, dicen haber dado con sólo una irregularidad en una instalación. Sin embargo, este tipo de inspecciones es cuestionado por algunos expertos, ya que la comunidad autónoma que investiga es la misma que en su día dio los permisos.

La siguiente tecnología solar en despuntar será la termoeléctrica, y se confía en que no se repitan también aquí ni fraudes ni una sobrecapacidad de la oferta, por lo que el propio sector pide moderación, no se vaya a resentir una tecnología en la que España es un referente mundial. El Plan de Energías Renovables 2005-2010 (PER), pendiente de revisión, marca un objetivo de instalación para 2010 de 500 MW, cifra que seguramente se superará y llegue a los 531 MW en esa fecha. Hasta el día de hoy hay instalados 133 MW, pero las peticiones actuales oficiales, según revelaba recientemente Jorge Sanz, director general de Política Energética y Minas, ascienden a 4.000 MW.

En este caso, las plantas, en su mayoría, tienen un carácter de instalación industrial, ya que funcionan como una central térmica en la que se genera electricidad. Por este motivo, cuatro grandes plantas que operan en la actualidad acaparan casi el 100% de la potencia y están gestionadas por Iberdrola (50 MW en Puertollano, Ciudad Real), Abengoa (30 MW entre la PS10 y PS20 de Sanlúcar La Mayor, Sevilla) y ACS (50 MW en Aldeire, Granada). Precisamente el carácter industrial de estas plantas, con importantes necesidades de espacio y consumo de agua, ha motivado las críticas de varios grupos ecologistas. De entrada, al igual que ocurre con las “megaplantas” fotovoltaicas (de más de 20 MW), tamaña concentración no casa bien del todo con el espíritu de una generación renovable distribuida y descentralizada. Carlos Muñoz, presidente de la sección solar termoeléctrica de la Asociación de Productores de Energías Renovables, lo reconoce: “Son las grandes compañías y no los pequeños productores las que se están beneficiando de la nueva regulación, que pone como techo los 50 MW, y que incluso lanzan el mensaje al Gobierno de que la mayor eficiencia en termosolar llegaría con 125 MW y, además, cobrando una prima por kW/h vertido”.

La oposición más notable se ha dado en Extremadura, donde la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife) ha denunciado que existen más de 60 solicitudes de plantas solares termoeléctricas y que algunas afectan gravemente a espacios naturales. Dos de ellas, de 50 MW de potencia cada una y una inversión de 600 millones, las promueve una de las principales eléctricas estadounidenses, Florida Power and Light. La ubicación de las plantas, cerca del embalse de Sierra Brava y las Charcas de Casas de Hito, humedales enclavados en una zona de especial protección para las aves (ZEPA) y, por tanto, incluidos en la Red Natura de la UE, ha motivado que SEO/BirdLife presente una queja ante la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea por incumplimiento de las normas ambientales.

“Algunos años, como en 2006, aquí se han dado cita más aves acuáticas invernantes que en Doñana y, además, también en invierno, acoge a entre 40.000 y 50.000 ejemplares de grullas, la mitad de los individuos que recalan en España”. Lo dice Marcelino Cardalliaguet, delegado de SEO/BirdLife en Extremadura, prismáticos en mano, recorriendo los caminos entre arrozales en los que se alimentan las grullas y que en breve quedarán sepultados por cientos de paneles solares. La Junta de Extremadura alega que sólo afecta a 400 hectáreas sobre 45.000 de la ZEPA y que, una vez estudiado a fondo el impacto, se crearán nuevos campos de arroz y de maíz para que no pierdan su sustento las grullas. Marcelino responde que “así demuestran no entender nada, ya que lo que les sobra a las grullas es dónde alimentarse y lo que necesitan es un espacio en mosaico donde encuentren lugar para comer, dormir y descansar, sin interferencias de instalaciones industriales, a las que hay que sumar una línea de alta tensión de 40 kilómetros que afecta a dos ZEPA y en la que descargarán electricidad varias plantas más”.

Y queda la solar térmica, que no peca por exceso, como el resto de tecnologías, sino por defecto. El PER 2005-2010 le asigna unos objetivos para 2010 de 4.200.000 metros cuadrados de captadores solares sobre los tejados de viviendas y otros edificios. La cifra en este caso no suena disparatada, ya que se trata de una generación típicamente distribuida (producción cerca del consumo) y entra dentro de la lógica si se compara con los 11 millones de m2 que hay en Alemania y los 3,2 millones de Austria.

“En Alemania hay un masa crítica creada en la que el fontanero ofrece la instalación y el usuario la conoce y valora, algo impensable en España”, afirma Pascual Polo, secretario general de la Asociación Solar de la Industria Térmica (ASIT). Tres leyes, las que sustentaron el Código Técnico de la Edificación (CTE), el Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios (RITE) y la Certificación Energética de Edificios, han sido incapaces de mejorar los resultados, a pesar de que en conjunto o por separado obligan a que todos los edificios de nueva construcción y los rehabilitados se tienen que dotar de energías renovables para cubrir en parte (hasta un 70% en algunos casos) las necesidades de calor y agua caliente sanitaria. En este punto, la mejor situada para cubrir dichas necesidades es la energía solar térmica. Pascual Polo exige “un mayor control y seguimiento del cumplimiento de estas leyes, en especial en lo relativo a la instalación y mantenimiento, y que los grandes consumidores, como industrias y hoteles, reciban ayudas por el kW/h térmico producido, como la fotovoltaica”.

Todas son solares. pero no son lo mismo

Fotovoltaica

Así funciona. Genera electricidad y se basa en el llamado efecto fotovoltaico, que se produce al incidir la luz sobre los materiales semiconductores de las placas. De esta forma se produce un flujo de electrones en el interior de dichos materiales y una diferencia de potencial que puede ser aprovechada.

Cómo se aprovecha. Los paneles solares se instalan tanto en viviendas aisladas (proporcionan electricidad para diferentes aparatos) como conectadas a la red (se puede consumir, pero también verter y vender la electricidad). Fuera del ámbito doméstico existen grandes plantas y huertos solares.

Térmica

Así funciona. La energía térmica (calor) procedente de los rayos solares llega a los captadores y calienta un fluido que circula por su interior (agua con anticongelante). Esta energía, en forma de agua caliente, es intercambiada hasta otro circuito, donde es acumulada en un depósito hasta que se utilice.

Cómo se aprovecha: Los captadores se sitúan en los tejados de casas y otros edificios, a los que suministra principalmente agua caliente sanitaria destinada al baño y la cocina. También se aprovecha para circuitos de calefacción (radiadores y suelo radiante).

Termoeléctrica

Así funciona. Dispone de varias tecnologías: campos con colectores cilindro-parabólicos, con discos parabólicos y con helióstatos que reflejan la radiación sobre un intercambiador de calor situado en lo alto de una torre.

Todos tienen el mismo fin: calentar un fluido que pasa a un generador de vapor para que alimente a una turbina y produzca electricidad.

Cómo se aprovecha: Este tipo de tecnologías está pensada para producir electricidad a gran escala en plantas industriales, no domésticas.

Autor: J. Rico

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