Las renovables suponen el 10% de la energía consumida en España

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En la isla de el hierro trabajan para cubrir sus necesidades energéticas con agua y viento. Puertollano ‘sembró’ 118.000 espejos en la superficie de 150 campos de fútbol.“Somos pioneros en Europa en emplear paja de cereal para producir electricidad”.la central de biomasa de guadalajara trabajará sólo con residuos forestales.

FUENTE – Ecoticias – 05/07/09

http://www.elpais.com presenta siete iniciativas que ya son hitos de nuestra transformación energética, en esto, como en muchas cosas, en casi todas, la clave radica en romper inercias. Pensar, echarle imaginación, investigar, y así encontrar nuevas vías, salidas desconocidas hasta el momento. Y teniendo en cuenta que esto, la energía, ni se crea ni se destruye, sino que se transforma, hay iniciativas muy plausibles que tratan de romper con los esquemas archiconocidos petróleo-gas-carbón-nuclear.

Agua, viento y sol se han convertido en los últimos 20 años en fuentes importantes de energía más o menos limpia y autóctona para nuestro país. Las energías renovables aportan ya en torno a un 20% de la electricidad que se consume en España (lo mismo que las ocho nucleares), y casi un 10% de toda la energía primaria (incluyendo aquí lo que consumen, por ejemplo, calefacciones que no sean eléctricas y todo el enorme sumidero del transporte). Son datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). Su director de Energías Renovables, Jaume Margarit, explica que ahí estamos a mitad de camino del objetivo marcado por la UE: que las renovables supongan el 20% de toda la energía en 2020. Regla mnemotécnica fácil: un 20% en 2020.

No ha sido un camino fácil el de las últimas décadas. Con sus luces y sus sombras. Sus saltos y sus traspiés. La eólica despegó definitivamente y se hizo competitiva y comenzó a sembrar de molinos llanuras y crestas ibéricas en la segunda mitad de los años noventa (hasta el punto de que ahora ella sola supone la mitad de toda la generación de electricidad con fuentes renovables).

La solar fotovoltaica pegó el salto el año pasado. Fue todo un asalto: en un solo curso multiplicó por cinco la potencia instalada; tanto que desestabilizó el sistema, y ahora está en fase de revisión desde el Gobierno. Se instalaron 2.600 megavatios, que colocaron a España como líder mundial en fotovoltaica por habitante, por delante de Alemania (referencia mundial en energías renovables), según datos de la propia industria. Tanto avance, precisa Margarit, se ha logrado gracias a un marco legal, un sistema de tarifas que prima generosamente el kilovatio renovable frente al producido de forma convencional. Y son esos incentivos en los que precisamente se ha fijado el nuevo Gobierno de Barack Obama para aplicar en EE UU y firmar así su compromiso con el planeta y contra el cambio climático. “Ese esfuerzo desde la Administración ha permitido generar expectativas en las empresas, en las entidades financieras, en la sociedad, hasta armar un tejido empresarial y tecnológico muy competitivo a nivel mundial”, explica Margarit. En ese caldo favorable de cultivo han crecido y se han hecho muy sólidas empresas que buscan aplicaciones sostenibles como Gamesa, Abengoa e Iberdrola Renovables. Margarit subraya también que estas opciones, además de contribuir a un planeta menos contaminado, suponen diversificar y asegurar nuestra oferta, porque son recursos autóctonos que permiten reducir nuestra dependencia del exterior, que se acerca al 80%, sobre todo por el gas y el petróleo.

Pero Margarit tiene una espinita clavada; y lo hace ver en cuanto encuentra un resquicio en la conversación: la biomasa, es decir, aprovechar restos agrícolas, forestales, de la industria maderera y de muebles… para calderas, para calentar agua, como calefacción, en viviendas aisladas y en comunidades. Insiste en que es nuestra gran asignatura pendiente, que eso además traerá unas consecuencias muy beneficiosas, desde la limpieza de montes y bosques, que evitará grandes incendios forestales, hasta el traslado de recursos, renta y empleos al mundo rural, lo que permitirá dar una salida a muchas zonas despobladas. Un vuelco en muchos aspectos.

Como muestra e incentivo, destacamos en estas páginas siete iniciativas que pueden considerarse hitos en este cambio del motor de un país. Desde la isla de El Hierro, que busca cómo obtener del agua y del viento toda la energía para sus 11.000 habitantes, hasta las plataformas solares en Andalucía y Castilla-La Mancha, con miles y miles de espejos recolectando sol. Proyectos futuristas, pero que están ya aquí, en nuestros enchufes. Además, la imaginación no termina. Ya hay experimentos para producir biocarburantes a partir de microalgas; bombas que permiten calentar el agua con la fuerza del corazón de la Tierra (geotermia); proyectos en Asturias, Cantabria y el País Vasco para aprovechar la fuerza de las olas…

1 El Hierro y el garoé del siglo XXI

Estos días están inmersos en la Bajada de la Virgen, su gran fiesta, que sólo celebran cada cuatro años. Esa romería, el hospital y su proyecto para obtener el cien por cien de la energía que necesita la isla de forma limpia e independiente son las grandes ilusiones de Tomás Padrón, presidente del Cabildo Insular desde 1979 hasta ahora (salvo un lapso de cuatro años en que no se presentó). La Virgen: ella mueve montañas. El hospital: abierto ya en su diseño definitivo en 2005, era la gran petición de la isla. La central hidroeólica: un proyecto precioso que está llamado a ser un referente en todo el mundo. Padrón repasa: la idea surgió hace 30 años, recibió el impulso decisivo del presidente Zapatero hace tres; sus obras ya han comenzado a adjudicarse; entrará en funcionamiento a lo largo de 2011. A Tomás Padrón le gusta llamarlo “el garoé del siglo XXI”. El garoé fue el árbol sagrado de los bimbaches, habitantes originarios de la isla; un gran laurel que recogía la humedad de las nubes empujadas por los vientos alisios y la condensaba en forma de agua, vital para los moradores de la isla. Se convirtió en una leyenda y un símbolo de fuerza y salvación frente a las amenazas exteriores. “El garoé del siglo XXI” consiste en un parque eólico que genera electricidad y además bombea agua hasta una cima para almacenarla y obtener energía suplementaria a través del salto hidráulico que acciona una turbina. Central eólica e hidráulica juntas. Viento y agua para obtener energía limpia para sus casi 11.000 habitantes y 2.000 plazas hoteleras; y también para obtener agua potable a través de una desaladora. Ahora El Hierro se nutre de gasóleo; obtiene la energía de una central de motores diésel, lo cual, aparte de contaminante, le crea una extrema fragilidad, dependencia del exterior. El proyecto tiene un coste de casi 65 millones de euros, de los cuales la Administración estatal aporta 35. Y es mucho más que un plan; está llamado a convertirse en otro símbolo, según Padrón, de esta isla que fue declarada Reserva de la Biosfera desde el año 2000.

2 Recolectar el sol de Sevilla

La Plataforma Solúcar va a captar muchos titulares en los próximos cinco años. Un escenario tan futurista como realista de Abengoa Solar (una de las cinco ramas de esta empresa puntera en tecnología sostenible presente en 70 países) en Sanlúcar la Mayor (Sevilla), que pondrá a Andalucía en un lugar destacado en el mapamundi de la energía limpia. Nada menos que 1.200 millones de euros de inversión para montar un complejo de centrales solares; sobre todo termosolares (generan electricidad a partir del calor del sol), pero también fotovoltaicas (el poder les viene de la luz del sol; por explicarlo de forma breve y un poco basta). En total, 300 megavatios de potencia, capaces de abastecer de electricidad limpia a prácticamente toda la ciudad de Sevilla; algo así como dos tercios de la polémica central nuclear de Garoña. Estará terminada en 2013 y ocupará 1.000 hectáreas. El primer paso fue la PS10 (plataforma solar), con potencia para 16.000 hogares. El segundo, la PS20, abierta en mayo, con el doble de potencia. Las dos con tecnología de torre, algo excepcional en el mundo en plan comercial, según explica Santiago Seage, presidente de Abengoa Solar. “Es una tecnología pionera en el mundo que permite producir electricidad de manera más efectiva que la fotovoltaica”. La PS20 es realmente una maravilla: una torre de 160 metros de altura que recoge, bien concentrado, todo el calor que le reflejan 1.200 grandes espejos (helióstatos), paneles de 121 metros cuadrados cada uno (o sea, espejos del tamaño de un piso grandecito cada uno). Un alarde de ingeniería. Seage cuenta que ya se están construyendo tres plantas con tecnología termosolar cilindro-parabólica de 50 megavatios cada una, además de varias instalaciones piloto con tecnologías nuevas tanto para producir como para almacenar (el gran problema hoy por hoy de las energías con origen en el viento y en el sol). “Estamos haciendo una apuesta muy fuerte en I+D+i y en crecimiento internacional, sobre todo en EE UU y en Argelia y Marruecos (plantas híbridas, gas-solar), que nos permitirá recoger los frutos en los próximos años”. Seage destaca además que la construcción de la Plataforma Solúcar dará trabajo a un millar de personas durante ocho años y creará más de 200 empleos fijos para su mantenimiento. “Entre otras cosas porque”, destaca el presidente, “recolectamos sol; y para eso debemos tener los espejos muy limpios”.

3 El bosque en los enchufes de Guadalajara

En el real señorío de Molina de Aragón (Guadalajara), en el municipio de Corduente, a las puertas del parque natural del Alto Tajo, Iberdrola Renovables pone en marcha esta misma semana su primera central de biomasa. Tiene dos megavatios, suficientes para abastecer de electricidad el consumo doméstico de todo el señorío (unos 12.000 habitantes); crea 18 puestos de trabajo y ha supuesto una inversión de ocho millones de euros. Pero hay algo más aparte de estas cifras, y lo explica Venancio Rubio, director de Iberdrola Renovables en Castilla-La Mancha: es su dimensión social. La instalación queda a una docena de kilómetros de la zona donde se produjo el brutal incendio de Guadalajara del verano de 2005 en el que murieron 11 personas y que destruyó más de 11.000 hectáreas de monte arbolado. “Nuestro combustible serán exclusivamente los residuos forestales, el material resultante de los trabajos de poda y limpieza del bosque. Necesitamos 26.000 toneladas al año para funcionar las 24 horas los 365 días. Estamos en una zona con mucho monte público. Y hemos firmado un acuerdo con la Administración autonómica para nutrirnos sobre todo de la limpieza de ese monte público, material que hasta ahora no se aprovechaba, como mucho se trituraba para obtener abono orgánico. Éste es un paso importante para aprender. Creamos una actividad económica, promovemos la limpieza del campo con una rentabilidad, y generamos de una manera sostenible y autóctona energía suficiente para abastecer de electricidad a la comarca. Cerramos así un ciclo”. De todas formas, Rubio es de la opinión de que el futuro de las centrales de biomasa, para ser rentables y competitivas, pasa por encontrar un cultivo realmente energético, que consuma poca agua y que no esté en la cadena de alimentación humana ni animal (para no encarecer la comida). Algo tipo los cardos. “Hay algunas experiencias, pero no acaban de cuadrar”.

4 Más de 100.000 espejos en La Mancha

A las afueras de Puertollano (Ciudad Real), la que se llama Ciudad de la Energía, junto a una central térmica y otra de ciclo combinado gas-carbón, se han sembrado 118.000 espejos que ocupan una superficie equivalente a 150 campos de fútbol y que recogen el calor del sol manchego. Sol de castigo el día que la visitamos a mediados de julio, con temperaturas que superaban los 35 grados. Ese inmenso calor sirve para calentar un aceite que recorre unos circuitos que cruzan las superficies de espejos (agrupados en unas estructuras que se llaman colectores cilindro-parabólicos) hasta una temperatura de 390 grados; aceite que sirve para generar vapor, que se utiliza para accionar una turbina que se emplea para generar electricidad que va a parar a una subestación que se conecta a la red. La potencia, grande: 50 megavatios, suficiente para atender la demanda doméstica de electricidad de una ciudad de 100.000 habitantes. La inversión, grande también: 200 millones de euros. Sesenta puestos de trabajo. La planta, que vista desde lejos, entre olivos y dehesas, bajo la luz potente del sol, produce un resplandor que puede confundirse con un lago, fue inaugurada a finales de mayo. César Yanes, director del proyecto, destaca que, si se la compara con una central térmica convencional, permite evitar la emisión a la atmósfera de 90.000 toneladas de CO2, principal gas de efecto invernadero. La Termosolar de Puertollano es una de las niñas bonitas de Iberdrola Renovables, empresa líder en el sector en el mundo, que ahora está celebrando la instalación de sus 10.000 megavatios renovables. De ellos, el 80% son eólicos; es decir, una potencia similar a la de todas las centrales nucleares españolas. De todos, en torno al 50% están ubicados en España; el resto, en países como Brasil, México, Reino Unido y, sobre todo, Estados Unidos, país que es ahora el principal objetivo de las inversiones futuras, gracias a la apuesta por las energías alternativas de Obama. Una central pionera en nuestro país (las hay de este tipo en California) que, si funciona como está previsto, dará pasó a instalaciones hermanas en Teruel y Albacete. Aunque, y eso sí lo quieren dejar claro sus responsables, al contrario de la energía eólica, ya plenamente competitiva y comercial, la solar aún necesita primas, incentivos públicos para seguir investigando y que llegue el día en que haya madurado y se defienda sola en el mercado.

5 El laboratorio navarro del viento

En Navarra, en un lugar llamado Sangüesa, hay un sitio que se puede llamar el laboratorio del viento. Allí, ahora que la energía eólica ya ha alcanzado pleno vuelo en nuestro país, el Centro Nacional de Energías Renovables de España (CENER, creado por la Administración estatal y el Gobierno de Navarra) abrió el otoño pasado el Laboratorio de Ensayo de Aerogeneradores (LEA), que permite a las empresas probar sus molinos. Someter a examen al viento. Frente al despliegue mayúsculo de parques eólicos que han llenado muchas zonas de nuestro país en los últimos 10 años, hemos optado para estas páginas por este centro de investigación. José Javier Armendáriz, director general del CENER, explica orgulloso lo bien dotado que está: ha supuesto una inversión de 50 millones de euros. Y es el laboratorio de este tipo más completo del mundo. Podemos probar palas de hasta 100 metros y trenes de una potencia de hasta 5 megavatios”. Para hacernos una idea, los prototipos que está ensayando ahora una empresa puntera en energía eólica, Gamesa, son de palas de 64 metros y 4,5 megavatios; y la media de potencia de los aerogeneradores instalados en el mundo en los últimos tres años es de 2 megavatios. Más explicaciones de Armendáriz: “Estamos capacitados para comprobar en tres meses cómo se van a comportar las palas en 20 años”. Sin duda, una ayuda inestimable para que las empresas pongan a punto sus molinos sobre el terreno. La cosa es que la pala entra en el laboratorio (una enorme sala de 30.000 metros cuadrados) y, a base de triqui-traque, como si de una batidora se tratara, se comprueba el grado de resistencia y el índice de rotura. Es lo que los especialistas llaman “condiciones de fatiga”. En el laboratorio del viento ya están pensando, además, en las pruebas para simular las condiciones de los aerogeneradores que se colocarán en alta mar; molinos que serán verdaderos gigantes solitarios y protectores; ahí las torres sí pueden alcanzar los 200 metros, con palas de 100. “Queremos ser un centro de referencia internacional”.

6 El milagro de las ‘huertas solares’

El año pasado las plantas de energía solar fotovoltaica experimentaron un boom descomunal que ha arrastrado muchas críticas. Que si especulación, que si incumplimiento de la ley, que si derivación del dinero del sector ladrillo a esta rama de energía renovable a consecuencia de la crisis… Pero hubo un tiempo hace sólo tres años, en 2006, en el que esta energía renovable se desarrolló de la mano de Acciona Energía –que registró el nombre de huerta solar, que luego han adoptado y empleado todos– con un planteamiento distinto, como algo que tenía mucho de proyecto social y de conjunción de pequeños inversores. Miguel Arrarás, director de Acciona Solar, explica que el hito, el milagro, el cambio, se produjo también en Navarra, en un pueblo llamado Milagro, donde en 2007 se inauguró la huerta solar Monte Lato, en aquel momento la instalación fotovoltaica (genera electricidad a partir de la luz del sol) de mayor producción del mundo, y la mayor también en régimen de propiedad coparticipada: 51 hectáreas de ocupación, 10 megavatios distribuidos entre 753 propietarios, que realizaron una inversión total de 65 millones de euros; es decir, una media de 85.000 euros por persona. Era capaz de abastecer de electricidad a unos 5.000 hogares. Después se han abierto plantas mucho mayores. Pero ésta fue un sueño, casi una utopía. Marcó un antes y un después, y a partir de ahí, la energía solar fotovoltaica despegó en nuestro soleado territorio. Un dato: este tipo de energía ha pasado de contar a comienzos de 2007 con 145 megavatios instalados a tener ahora 3.390 megavatios; ha pasado de 750 estructuras (paneles) a 50.300. Es decir, se ha multiplicado por 23 en menos de tres años.

7 Separar el grano de la Paja

En Sangüesa (Navarra) la central de biomasa que Acciona ha puesto en marcha allí funciona a tope con los restos de cereal que desechan los agricultores. Cuando abrió cubría casi el 5% del consumo eléctrico de Navarra. Costó 50 millones de euros y ha supuesto la creación de un centenar de puestos de trabajo. Llevan cinco años y medio, y Pedro Lerga, director de explotación de las plantas de biomasa de Acciona Energía, se muestra satisfecho. “Somos pioneros en Europa en emplear paja de cereal para producir electricidad”. Su potencia de 25 megavatios se come 20 toneladas de paja a la hora. “Y desde que comenzamos, le puedo asegurar que la planta no ha estado ni un solo minuto parada por falta de suministro. Hemos demostrado que esto es posible”. O simplemente imaginar y ver la paja hecha grano.

Autor: R. Ruiz (El País)

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