Un extraño en un país nuclear: la fotovoltaica en Francia

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Cuando se habla del boom solar en el sur de Europa, siempre se menciona a Francia, pero su mención es más nominal que otra cosa, más basada en la esperanza que en la realidad.

FUENTE – Soliclima – 26/05/09

Richard Barras está de muy buen humor. Entró en el sector fotovoltaico en 2006. “Al principio, tenía que ir a buscar los clientes, pero durante los últimos meses, tengo más pedidos de los que puedo atender”. Hay un constante fluir de clientes en este pequeño negocio con dos empleados. Pero a pesar del gran interés que despierta la fotovoltaica en estos lares, no se ve una sola instalación a lo largo del río Rhône. De hecho, durante los tres años que ha estado en el negocio, el mismo Barras únicamente ha instalado 22 campos fotovoltaicos.

El departamento de Ardèche no es una excepción. Mientras Francia ha estado intentando despegar con la fotovoltaica desde hace un tiempo, la energía solar sigue siendo un extraño en el país de la energía nuclear.

Y eso que las condiciones para la energía solar en este país son buenas, incluso mejores que las de Alemania, potencia mundial en fotovoltaica. La región donde vive Barras recibe 1500 kWh , un 50% más que Alemania. E incluso las tarifas que se pagan ahora en Francia son mejores que las alemanas. Y hay otras ventajas invirtiendo en fotovoltaica. Los ingresos no tienen que pagar impuestos, y aún más allá, los dueños de las instalaciones fotovoltaicas de venta a red desgravan 4.000 euros de sus impuestos.

Vicente Paris, uno de los clientes de Barras, no pudo beneficiarse de los descuentos fiscales. Paris ha abierto una pequeña pero próspera bodega que fabrica sus propios vinos. Pero ahora, a veces recibe visitantes que quieren algo más que comprar unas botellas de vino; su instalación fotovoltaica de 26 kW comienza a llamar la atención de paseantes y vecinos. “Quería tener energía solar fotovoltaica por dos razones: la ecológica y la financiera.”

Paris es consciente de su rol de pionero en esta zona de Francia. La siguiente instalación fotovoltaica más cercana, que está a 10 km, es mucho más pequeña que ésta. Y le confiesa a quienes quieren escucharle: “Es muy difícil que las autoridades colaboren contigo, y la situación con la compañía eléctrica no es más sencilla. Si ya tienes cosas que hacer, probablemente no acabarás este trabajo nunca.”

Esto desesperanza a muchos inversores potenciales, pero ahora están surgiendo intermediarios que se encargan de la burocracia por un coste de entre 200 y 400 euros, aunque este servicio sólo está disponible para propietarios particulares.

En Lyon, el director ejecutivo de Centrosolar France, Eric Sauvage, confirma que hay un montón de burocracia, y que la compañía eléctrica es cualquier cosa menos colaboradora. Pero Sauvage no está sorprendido. La influencia política juega un rol importante en este país tan implicado con la energía nuclear, y dice que el ‘absoluto monopolio’ de ERDF sólo empeora las coas. Sauvage cree, de todas formas, que el proceso de conexión ha mejorado mucho durante los últimos meses.

Pero volvamos a Barras, nuestro instalador. Sabe que la burocracia no es el obstáculo para la energía solar fotovoltaica. Y tampoco hay un problema de sobreabundancia de instaladores. De hecho, el mismo Barras no se dedica en exclusiva a la energía solar fotovoltaica. Se dedica más tiempo a su profesión –electricista- y a instalar aire acondicionado y calefacción. “Podría vivir sólo de la fotovoltaica, pero sería poner todos los huevos en la misma cesta, cosa que no quiero hacer”. Barras y sus colegas no están sólo preocupados por cuánto tiempo pueden permanecer sus clientes interesados en la fotovoltaica. También ven problemas en la cadena de suministro, indicando que el mercado fotovoltaico en Francia aún no ha alcanzado su madurez. No siempre hay material disponible, y eso preocupa a los instaladores.

Sauvage dice que esta actitud y la falta generalizada de instaladores es un signo de que el mercado fotovoltaico francés sólo está echando a andar. De hecho, en Alemania faltan ingenieros, pero es que en Francia falta hasta mano de obra con la mínima especialización. Y el problema de la falta de mano de obra es aún más grave que la falta de material. Las escuelas públicas juegan un rol importantísimo para los niños a la hora de decidir su futura profesión, y estas instituciones no están reaccionando rápidamente frente a la especialización en energías renovables que está empezando a demandar la sociedad.

Cuando se le pregunta por el futuro, Barras tiene una respuesta simple: “tenemos suficiente sol; lo que necesitamos es tiempo”.

Autor: E. Marcos

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