China planea una revolución verde

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Reconversión. El mayor emisor de CO2 del mundo quiere ser una superpotencia limpia

FUENTE – Público – 24/06/09

China es el mayor emisor de dióxido de carbono (CO2) del mundo y no acepta que le impongan cuotas sobre sus emisiones. Sin embargo, ha prometido un ambicioso plan de energías renovables que puede ayudarla a convertirse en la primera superpotencia verde en los próximos años. Equiparándose a los objetivos marcados por la Unión Europea, China ha insinuado que podrá satisfacer un 20% del consumo energético nacional en el año 2020 con energías renovables solar y eólica, superando el objetivo previsto del 15%.

“Estamos formulando un nuevo plan de energías renovables y estamos seguros de que podremos superar fácilmente los objetivos previstos para 2020”, ha dicho Zhang Xiaoqiang, vicepresidente de la Comisión Nacional para el Desarrollo y la Reforma (CNDRC), entidad responsable de política macroeconómica en China, al diario The Guardian, en una visita a Londres, a principios de este mes.

Primer productor de eólica

El objetivo del 20% aún no ha sido anunciado de forma oficial, pero “no hay ningún motivo para que no pueda conseguirse, teniendo en cuenta los esfuerzos invertidos hasta hoy en el sector de las renovables”, observa Yang Ailun, responsable de Cambio Climático y Energía de Greenpeace en China. En los últimos cinco años, el país asiático ha conseguido aumentar el consumo de energías renovables en más de un 1% anual, es el mayor exportador de placas solares y el principal fabricante de turbinas de viento, y pronto tendrá la mayor capacidad de energía eólica del mundo, si se cumplen las previsiones oficiales.

Según Zhang, el nuevo plan de energías renovables permitirá ampliar la capacidad de producción de energía eólica prevista para 2020 de 30 gigavatios (GW) a 100 GW. “Y al ritmo de fabricación actual, es probable que se consiga antes”, observa Mikel González, director gerente de la planta de ANtec, fabricante vasco de frenos para aerogeneradores, en Tianjin, a unos 180 kilómetros de Pekín. Según González, en China hay alrededor de 70 empresas que fabrican turbinas eólicas; entre ellas, la española Gamesa, con capacidad para generar 4 GW al año. A partir de ahora habrá que añadir más de 60 empresas locales que acaban de incorporarse al mercado.

“China tiene todo el potencial para convertirse en un líder productor y consumidor mundial de energías renovables”, añade Yang. Es la nueva “revolución verde”; así la llaman algunos, por las oportunidades de crecimiento económico que supondrá el sector de energías renovables en China a partir de ahora.

El país asiático también planea triplicar la capacidad de producción de energía solar sobre la cifra prevista inicialmente para 2020, que era de 3 GW. Actualmente, China es capaz de generar 120 megavatios (MW) de electricidad con energía solar, lo que supone conseguir una producción 75 veces mayor para alcanzar los 9 GW en sólo diez años.

El principal problema, sin embargo, sigue siendo el cuello de botella entre la potencia instalada y la capacidad de generar energía, limitada por la falta de infraestructuras. Los parques eólicos, por ejemplo, suelen estar en lugares remotos y “eso requiere una enorme inversión en infraestructuras para poder traer la energía a las zonas más pobladas de la costa este”, explica González.

Reducción de emisiones

No obstante, el directivo vasco confía en que el Gobierno chino podrá poner una solución rápida al problema gracias a “la abundante mano de obra barata” y a la enorme inversión en infraestructuras públicas que se contempla en el paquete de medidas de estímulo de 4 billones de yuanes (420.000 millones de euros), aprobado por Pekín para los próximos años. Sólo un 5% del total 21.000 millones de euros se invertirá directamente en proyectos de ahorro de energía, reducción de emisiones de CO2 y protección medioambiental. Esto incluye también el coste de cerrar fábricas contaminantes, así como la desulfuración de gases de combustión en las centrales térmicas de carbón, con el objetivo de rebajar el consumo de energía por unidad de PIB en un 4% anual y disminuir las emisiones en un 10% para 2010, según cifras del Ministerio de Medio Ambiente chino.

La apuesta por las energías limpias, como la solar y la eólica, es clave para reducir la dependencia del carbón, un fósil de combustión muy contaminante, que aún representa el 70% de las fuentes de energía del gigante asiático. China e India tienen reservas de carbón para 200 años y algunos expertos acusan de ingenuidad a los ecologistas por creer que ambos países puedan renunciar a un recurso autóctono que consideran necesario para mantener el crecimiento y aumentar el nivel de vida de sus ciudadanos.

Nucleares, también

Al margen de las renovables, China ha invertido millones en la construcción de refinerías de gas y petróleo, que importa de todo el mundo, y acaba de iniciar las obras de su tercer gasoducto, que le permitirá traer gas desde la costa de Birmania.

China dispone además de 11 reactores nucleares repartidos en seis plantas distintas, algunos adquiridos a empresas extranjeras, y tiene previsto que la energía nuclear satisfaga el 4% del consumo eléctrico en 2020, el doble que en la actualidad. “Las energías renovables tienen mejor imagen, pero hoy en día se consume tanta energía que resulta inviable prescindir de la energía nuclear”, opina González.

Autor: A. Rodés

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