Andaltec investiga la producción de bioplástico a partir de los residuos de biodiésel

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El Centro Tecnológico del Plástico (Andaltec), con sede en Martos (Jaén), está trabajando en un proyecto de investigación para producir bioplásticos a partir de los residuos generados por una refinería que producirá biocombustibles.

FUENTE – Biodiésel Spain – 19/05/09

Andaltec investiga la producción de bioplástico a partir de los residuos de biodiésel
Posted on Martes 19 Mayo 2009
El Centro Tecnológico del Plástico (Andaltec), con sede en Martos (Jaén), está trabajando en un proyecto de investigación para producir bioplásticos a partir de los residuos generados por una refinería que producirá biocombustibles.
Este programa, en el que también están implicadas las universidades de Córdoba, Jaén, Atenas y Manchester, se encuentra en una fase preliminar, pero su objetivo final es conseguir viabilidad técnica para una biorrefinería para producir biodiésel, según precisó a través de un comunicado.
El bioplástico se obtendría a partir de la glicerina contaminada, un residuo que genera el proceso de producción de biodiésel, para el que actualmente “no se encuentra utilidad y cuya descontaminación es además muy cara”.
El director de proyectos de I+d+i de Andaltec, Daniel Aguilera, detalló que estas refinerías generan un kilo de este tipo de glicerina por cada diez kilos de biodiésel que se produce y, “como la producción de biodiésel va en aumento por ser menos contaminante, también va en aumento la cantidad de este residuo, al que este proyecto da utilidad”.
Otra característica de esta iniciativa es que los terrenos y cultivos de los que se obtiene la materia prima para el biodiésel no están destinados a uso alimentario, pues está previsto emplear cultivos oleaginosos como el jaramago, el cártamo, la colza etíope y el ricino y las tierras que destinan para la explotación de estas plantas son de barbecho.
Además, el plástico resultante es biodegrabable, ya que la materia prima de la que procede no es el petróleo, por lo que presenta la “gran ventaja respecto al plástico tradicional de que se acaba descomponiendo una vez que se ha utilizado”. Además, este producto evita tener que recurrir como materia prima al petróleo, un elemento caro y cada vez más escaso. Este bioplástico se puede utilizar para fabricar objetos cuya longevidad en el tiempo no sea elevada, como bolsas de supermercado, cubiertos de camping o envases de comida, por ejemplo.
Aguilera puntualizó que este proyecto supone una apuesta total por conseguir un producto respetuoso con el medio ambiente. “Evitamos tener que utilizar el petróleo como materia prima, conseguimos que el producto final se acabe degradando en un plazo razonable, logramos reutilizar un residuo que anteriormente no tenía ninguna finalidad y ayudamos a optimizar aún más el proceso de una energía renovable como es el biodiésel”, recalcó.
Este proyecto se enmarca dentro de una de las principales líneas de trabajo del Centro Tecnológico del Plástico, que pretende ayudar a las empresas a conseguir procesos de producción y productos más respetuosos con el medio ambiente.

Este programa, en el que también están implicadas las universidades de Córdoba, Jaén, Atenas y Manchester, se encuentra en una fase preliminar, pero su objetivo final es conseguir viabilidad técnica para una biorrefinería para producir biodiésel, según precisó a través de un comunicado.

El bioplástico se obtendría a partir de la glicerina contaminada, un residuo que genera el proceso de producción de biodiésel, para el que actualmente “no se encuentra utilidad y cuya descontaminación es además muy cara”.

El director de proyectos de I+d+i de Andaltec, Daniel Aguilera, detalló que estas refinerías generan un kilo de este tipo de glicerina por cada diez kilos de biodiésel que se produce y, “como la producción de biodiésel va en aumento por ser menos contaminante, también va en aumento la cantidad de este residuo, al que este proyecto da utilidad”.

Otra característica de esta iniciativa es que los terrenos y cultivos de los que se obtiene la materia prima para el biodiésel no están destinados a uso alimentario, pues está previsto emplear cultivos oleaginosos como el jaramago, el cártamo, la colza etíope y el ricino y las tierras que destinan para la explotación de estas plantas son de barbecho.

Además, el plástico resultante es biodegrabable, ya que la materia prima de la que procede no es el petróleo, por lo que presenta la “gran ventaja respecto al plástico tradicional de que se acaba descomponiendo una vez que se ha utilizado”. Además, este producto evita tener que recurrir como materia prima al petróleo, un elemento caro y cada vez más escaso. Este bioplástico se puede utilizar para fabricar objetos cuya longevidad en el tiempo no sea elevada, como bolsas de supermercado, cubiertos de camping o envases de comida, por ejemplo.

Aguilera puntualizó que este proyecto supone una apuesta total por conseguir un producto respetuoso con el medio ambiente. “Evitamos tener que utilizar el petróleo como materia prima, conseguimos que el producto final se acabe degradando en un plazo razonable, logramos reutilizar un residuo que anteriormente no tenía ninguna finalidad y ayudamos a optimizar aún más el proceso de una energía renovable como es el biodiésel”, recalcó.

Este proyecto se enmarca dentro de una de las principales líneas de trabajo del Centro Tecnológico del Plástico, que pretende ayudar a las empresas a conseguir procesos de producción y productos más respetuosos con el medio ambiente.

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