El salto de Polonia a energías renovables abre la puerta a empresas españolas

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Polonia tiene por delante el reto de superar su adicción al carbón y subirse al carro de las energías renovables, toda una reforma de su obsoleto sector energético que se presenta como una buena oportunidad para las empresas españolas, muchas ya presentes en este país centroeuropeo.

FUENTE – Actualidad Terra – 25/04/09

‘Intentamos convencer a las autoridades polacas de la conveniencia de las renovables como complemento de su sistema energético’, explicó a Efe el director de la Oficina Comercial de España en Varsovia, Iker Beraza.

Lo cierto es que, en lo que se refiere a la energía, a Polonia no le queda más remedio que renovarse o morir, y tiene por delante superar su dependencia del carbón y, además, del gas y del petróleo importado desde Rusia.

‘La seguridad energética es nuestra máxima prioridad’, aseguró recientemente el primer ministro polaco, Donald Tusk, que se vio obligado a acelerar los preparativos de su plan energético, después de que el recorte de gas ruso dejase congelada a media Europa, incluida Polonia, a principios de este año.

‘Optan por la energía nuclear y prevén tener una central en marcha para 2020’, apunta Beraza, quien puntualiza que ésta es una apuesta a largo plazo, que sin embargo exige otras medidas cuanto antes.

El primer reto para este país centroeuropeo es inminente: cumplir con la directiva comunitaria contra el cambio climático, un paquete de medidas aprobado por la UE el pasado diciembre que tendrá un coste especialmente elevado para Polonia, donde los expertos hablan de una inversión de hasta 100.000 millones de euros en los próximos 20 años para lograr dar el salto a la modernidad energética.

Este paquete climático aprobado en Bruselas, conocido como la Triple 20, exige que los estados de la Unión alcancen un ambicioso objetivo para 2020: un 20 por ciento de reducción de emisiones de dióxido de carbono (CO2) con respecto a los niveles de 1990, 20 por ciento de aumento de la eficacia energética y que un 20 por ciento de la energía de la UE proceda de fuentes renovables.

Alcanzar esta meta será muy costoso para Polonia, donde la electricidad se obtiene en un 93 por ciento del carbón, el combustible más contaminante y el mayor emisor de gases de efecto invernadero, asociado con el desarrollo industrial del siglo XIX.

Este desenfrenado ‘amor’ por el carbón, una pasión que comparte con Australia, China y Sudáfrica, sitúa al país centroeuropeo entre los veinte estados que producen más dióxido de carbono, a pesar de contar con una población que no llega a los cuarenta millones de habitantes y una industria no demasiado desarrollada.

Para Grzegorz Wisniewski, director del Instituto de Energías Renovables (IEO), los políticos han de concienciarse de que ‘producir electricidad empleando energías renovables será menos costoso que a través del carbón y, además, permitirá a Polonia beneficiarse de la venta de sus cuotas de CO2 no utilizadas, energías verdes, biofuel y tecnología’.

A la vista de la situación, las posibilidades del mercado de la energía son prometedoras en Polonia, donde Beraza califica de ‘muy interesante’ la construcción de parques eólicos para vender su electricidad a las grandes compañías eléctricas.

Las españolas Gamesa y Gestamp ya lo saben, y están presentes en el mercado polaco, donde Iberdrola se sitúa entre las primeras del país con una capacidad que supera los 160 MW.

Iker Beraza asegura que esto es sólo el principio, ya que pronto podría aumentar la presencia de nuestras empresas, no sólo en el sector eólico sino también en otras renovables como la biomasa.

Una gran parte del coste de este camino hacia la energía verde lo asumirán las empresas públicas del sector, que invertirán cerca de 12.000 millones de euros en pasarse a las renovables y la nuclear.

Otro paso fundamental será modernizar las obsoletas centrales donde se produce electricidad a base de este mineral fósil y adaptarlas a las nuevas exigencias, algo que según el profesor de la Tecnología de la Universidad de Varsovia, Krzysztof Zmijewski, puede tener un coste cercano a los 20.000 millones de euros.

Los consumidores también sentirán en sus bolsillos esta lucha contra el cambio climático, y los expertos aseguran que sus facturas de la luz podrían aumentar hasta en un cincuenta por ciento en los próximos años, lo que obligará a muchas familias polacas a aprender a ahorrar energía, fundamentalmente en la calefacción, donde se va el 70 por ciento de la energía consumida por los hogares de la UE.

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