Futuro para los biocombustibles en África

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Las nuevas fronteras energéticas de Brasil han zanjado ya el Atlántico Sur. Mediante una intensa política exterior, que incluye desde la cooperación socio-educativa hasta los negocios agroenergéticos, Itamaraty ha abierto el paso al lucro privado en el África Subsahariana.

FUENTE – Biodisol – 22/04/09

Embrapa (Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuária), vinculada al Ministerio de Agricultura de ese país, el equivalente a nuestro INTA, pero con una fuerte participación de la emprendedora burguesía local, ha diseñado un abanico de atractivos paquetes de negocios agroenergéticos que pueden hacer de la franja tropical del globo el polo geopolítico del siglo XXI.

Brasil tiene las tecnologías, los productos y los servicios y África ingentes extensiones de tierra improductiva, clima propicio y suficiente oferta de mano de obra. Hasta el año pasado la novedad era que Brasil había lanzado su carrera inmobiliaria en ese continente para la adquisición de tierras aptas para el cultivo de caña de azúcar, materia prima esencial para los biocombustibles.

Durante el 2009, Embrapa, en asociación con Petrobras y con el respaldo financiero de la FIESP (Federación de Industrias de San Pablo) proyectan expandir las fronteras de posibilidades de la producción mediante la incoporación de mandioca, mijo, sorgo y soja, entre otros cultivos, al potencial agroenergético de África.

La tarea implica una gran inversión en investigación y desarrollo a los fines de superar las limitaciones objetivas impuestas por la naturaleza ácida de sus suelos africanos, ricos en concentraciones de aluminio tóxico y pobres en fósforo nutritivo. Brasil se encuentra trabajando en el desarrollo de un gen que proporcione alta tolerancia al sorgo, el mijo y la mandioca a las condiciones del suelo. Esta política de estado recibió un fuerte espaldarazo tras la nacionalización de la producción de fertilizantes operada el año pasado.

Poco se sabe sobre las propiedades nutritivas de estos alimentos modificados, pero la división Embrapa Recursos Genéticos, ha constatado, entre otras cosas, por ejemplo, que el alcohol obtenido de este tipo de mandioca tiene un rendimiento dos veces superior al convencional, o que el alcohol de mijo derivado de estos plantíos puede tener un rindex de entre ocho y diez unidades producidas por cada unidad de materia prima, producto varias veces superior al estadounidense, apenas cercano a dos unidades por unidad de materia prima.

Pero esto no es todo, un nuevo paquete de negocios impulsa la producción de etanol a partir de Lignocelulosa, compuesto presente en todas las plantas y en los residuos de procesos industriales que implican caña de azúcar y aserrín, altamente capaces de generar electricidad y calor a partir de la obtención de gas sintético, luego convertible en etanol o diesel. Todos estos emprendimientos, como es de suponerse, no nacen de los repollos, están claramente estipulados en la “Plan Nacional de Agroenergía 2006-2011”.

El espacio propicio es amplio: Benín, Burkina Faso, Cabo Verde, Costa de Marfil, Gambia, Ghana, Guinea, Guinea Bissau, Liberia, Mali, Níger, Nigeria, Senegal, Sierra Leona y Togo, ya están en la agenda Brasilera con miras al 2022. Las alianzas empresariales que proporcionen el capital no parecen verse resentidas por la crisis internacional, pues Petrobras y Embrapa continúan sellando acuerdos tanto con agencias estatales y empresas privadas estadounidenses, así como con británicas, italianas, chinas, japonesas, indias y sudafricanas.

La estrategia es la triangulación de negocios: unos producen, otros compran y Brasil gerencia. Este esquema, de lucro inteligente aplicado al desarrollo sustentable, puede dar respuesta no sólo a necesidades urgentes como las de Sudáfrica, que produce el 92% de su energía con carbón mineral, sino al futuro orden energético mundial propuesto por la administración Obama en los Estados Unidos. El fuerte vuelco que pretende el presidente de la aún primer potencia mundial, tiende a identificar las causas profundas de crisis financiera norteamericana con la dependencia energética de las matrices tradicionales y, por tanto, abre el juego a un set de escenarios futuros en los que el común denominador será el trinomio Brasil-África-Biocombustibles.

Autor: J. Recce

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