Un surtidor verde en cada gran gasolinera

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Uno de los aspectos que más trata la ley es el apoyo a los biocarburantes, combustibles obtenidos a partir de cultivos como el aceite, el maíz, la remolacha o el sorgo.

FUENTE – Madri+d – 17/04/09

Estos compuestos (biodiésel y bioetanol) supusieron el 1,8% de las gasolinas en 2008 y un 2,1% en el primer mes de 2009. Para este año, el objetivo legal era llegar al 2,5%, algo que previsiblemente se alcanzará gracias al uso de ETBE, un aditivo en gasolina que procede de cultivos. Pero dar el salto de esa cifra hasta el 10% que la Unión Europea quiere alcanzar en 2020 será complicado.

Por eso el borrador de la Ley de Eficiencia Energética y Energías Renovables establece que las gasolineras más grandes -las que dispensan más de tres millones de litros al año- deberán tener al menos un surtidor de biocarburante.

El uso de mezclas de diésel con biodiésel (o gasolina con etanol) no requiere etiquetado si se hace a bajos porcentajes. Pero si se quiere usar un carburante con una alta proporción de bio (hasta un 85%) hacen falta un etiquetado y un surtidor específico, ya que no todos los coches están preparados.

En 2014, el Ejecutivo estudia extender esta obligación a las gasolineras que venden más de un millón de litros y en 2018 a todas.

Actualmente sólo hay 14 gasolineras que ofrecen la posibilidad de recargar bioetanol y 488 que permiten repostar biodiésel, según la revista Energías renovables.

Aunque estos combustibles están exentos del impuesto de hidrocarburos, las plantas de biocarburantes funcionan a medio gas porque el consumo no termina de despegar y por la importación de biocombustibles desde Estados Unidos, donde están fuertemente subvencionados.

El texto que maneja el Ejecutivo plantea la posibilidad de que el Gobierno incentive fiscalmente a los vehículos que consumen más de un 20% de biocarburante.

España mantiene su apoyo decidido a los biocombustibles, pero para evitar las críticas de que no ahorran tanto CO2 como dicen sus impulsores o que deforestan selvas vírgenes, la norma establecerá cautelas sobre su uso. Sólo serán considerados biocarburantes los que ahorren al menos el 35% del CO2 -lo que puede limitar la importación- y “no se producirán a partir de materias primas en áreas con alto valor de biodiversidad”. Si el biodiésel se produce cerca del lugar de consumo es claro, si se realiza a partir de aceite obtenido de palma plantada en Indonesia tras deforestar la selva virgen, no. El Ministerio de Industria también frenará el uso de biocombustibles si se han obtenido tras talar humedales o bosques.

Los biocarburantes han superado el estigma de ser la causa de la explosión de precios de los alimentos el año pasado, ya que la producción sigue creciendo y los precios han bajado. El coste de los alimentos sí ha estado ligado al aumento del precio del petróleo.

Aunque el apoyo a estos carburantes es claro, la norma potencia la investigación a partir de algas o residuos, los llamados biocarburantes de segunda generación, que no tienen estos problemas.

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